El turismo Asturiano está en una situación precaria. Y no
por falta de instalaciones, de interés paisajístico, cultural o de
distinción. Cierto es que el clima no acompaña, pero para tanto paisaje idílico
no vendrían nada bien temperaturas de 25ºC todo el año. A pesar de eso, tenemos
un clima suave, aunque lluvioso. Ni mucho frío en invierno, ni mucho calor en
verano. Nuestra gastronomía es peculiar, de “buen comer”, con variedad y
originalidad. El folklore es singular, las tradiciones son propias de cuentos
de brujas y hadas. Nuestras fiestas, como romerías que son, o “fiestas de
prau”, rebosan diversión y relaciones
sociales a grandes niveles.
Las características de esta región parecen ser las idóneas
para el desarrollo de un amplio sector turístico y una gran llegada de
visitantes, tanto de los turistas especializados como de los que no. Entonces, ¿Dónde está el problema? ¿Cuál es la razón por la que una región puntera en
cuanto a interés turístico esté de las últimas Comunidades Autónomas de España
en cuanto a ocupación hotelera?
Uno de los principales problemas es que no nos sabemos
promocionar. El “Asturias Paraíso Natural” está más que grillado. Tampoco
parece convencer mucho el que han creado ahora: “Asturias, lo dice todo el mundo”... ¿Sí? ¿En serio?
Parece que el único punto fuerte que
tenemos aquí son las vacas, las montañas y la Central Lechera Asturiana. Por no
hablar de lo penoso y patético que fue ver al querido “Oso Yogui” hablando de
los pastos y las playas de la región. Hay que decir que la abuela de la fabada “El Litoral” también nos hace flaco favor. De esta manera sólo somos
capaces de atraer a turistas de fin de semana que creen que van a ver una región
estancada en el tiempo, llena de aldeanos (como si esto fuese un “Perdidos en laTribu” a la española) o que buscan realizar la ruta de turno por los Picos de
Europa.
También cabe decir que grandes políticos de este país se han
encargado de promocionar nuestra tierra. Véase el caso de Zapatero en
Villanueva de los Oscos, con botas de montaña, polo y vaqueros como todo buen
montañero que se precie. O la señora Aguirre, en Gijón, practicando uno de los
deportes típicos asturianos.
Asturias, o más bien su Gobierno y los propietarios de
alojamientos turísticos, deberían molestarse en mejorar las campañas de
promoción tanto en los medios de masas convencionales, como en las ferias de
turismo y demás eventos que generan turismo. Que tampoco es que tengamos
grandes inversiones en industria e investigación como para creernos que podemos
prescindir de la gallina de los huevos de oro que explota el resto de España.
¡Y no se necesita tanto! Para empezar, no vendría mal una página web de turismo en condiciones. Algo tan básico como éso.
¡Y no se necesita tanto! Para empezar, no vendría mal una página web de turismo en condiciones. Algo tan básico como éso.

